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Alojamiento de becerras en parejas: beneficios y consejos prácticos

Ing. Joel H. Velasco Molina

Profesor Emérito del Tec de Monterrey – Asesor Técnico de GEMEX

El contacto social temprano puede ayudar a las becerras a aprender, adaptarse al estrés y desarrollar comportamientos saludables. El éxito del alojamiento en parejas depende de contar con instalaciones adecuadas, una alimentación correcta y un manejo apropiado de los animales.

Por Andrea Bedford

14 de octubre de 2026, 09:39 a. m.

Las becerras son animales sociales; sin embargo, muchos pasan sus primeras semanas de vida alojados de forma individual. El contacto social temprano puede influir en la forma en que las becerras aprenden, se comportan y responden al estrés, lo que ofrece a los productores razones para considerar el alojamiento en parejas, más allá de un simple cambio en el sistema de alojamiento.

En algunas regiones, el alojamiento social se está convirtiendo, además, en un requisito. El Código de Prácticas para el sector lechero de Canadá establece que, a partir del 1 de abril de 2031, las becerras sanas, en buen estado y compatibles que se críen en instalaciones cerradas deberán mantenerse en parejas o grupos al alcanzar las cuatro semanas de edad. El código también exige que las becerras criadas en el exterior tengan contacto físico con otra becerra, salvo excepciones. En la Unión Europea, por norma general, las becerras no pueden permanecer en corrales individuales más allá de las ocho semanas, a menos que un veterinario certifique que el aislamiento es necesario por motivos de salud o comportamiento.

La Dra. Jennifer Van Os, especialista en bienestar animal de la Universidad  de Wisconsin-Madison, estudia cómo el alojamiento social afecta a las becerras antes del destete. Sus investigaciones señalan posibles beneficios para el desarrollo conductual y la resiliencia ante el estrés, al tiempo que plantean interrogantes sobre cómo el diseño de las instalaciones influye en la salud y el rendimiento de los animales.

Beneficios del alojamiento social más allá del invierno

El alojamiento en parejas brinda a las becerras la oportunidad de jugar, interactuar y aprender unas de otras. Las becerras criadas en un entorno social suelen mostrar una mayor disposición a explorar entornos desconocidos y probar nuevos alimentos. Estas experiencias pueden facilitar su adaptación a los cambios en su entorno y en su manejo.

El destete es un ejemplo de ello. Las becerras deben adaptarse a cambios en su alimentación y rutina; una experiencia social temprana puede ayudarles a afrontar mejor esta transición.

«Cuando las becerras se crían en parejas o grupos desde una edad temprana, muestran una mayor resiliencia ante el estrés, especialmente durante el destete. Sabemos que el destete es siempre un momento estresante en la vida de la becerra, pero, cuando se crían en parejas o grupos, esa respuesta al estrés se atenúa», afirma Van Os. Las investigaciones también han revelado que las becerras alojadas en grupo (o con otros congéneres) suelen consumir cantidades similares de alimento iniciador y presentan un crecimiento igual —o, en ocasiones, incluso superior— al de las becerras alojadas de forma individual. Si bien los resultados varían según el manejo y el diseño de cada estudio, la evidencia sugiere que el alojamiento social favorece el desarrollo conductual sin comprometer necesariamente el crecimiento.

Alojamiento en parejas y estrés por frío en las becerras

El contacto social puede ofrecer otra ventaja durante el invierno: las becerras pueden compartir su calor corporal. Van Os y su equipo de investigación analizaron esta posibilidad en un estudio con 48 becerras de raza Holstein, alojadas en casetas exteriores durante el invierno. Dieciséis becerras fueron alojadas de forma individual, mientras que las otras 32 se distribuyeron en 16 parejas.

Cuando las becerras permanecían confinadas en sus casetas durante una hora, la temperatura del aire en el interior de las casetas ocupadas por parejas aumentaba aproximadamente 2.3 °C, frente a los 1.4 °C registrados en las casetas individuales. Los investigadores no observaron diferencias en cuanto a la temperatura rectal, el peso corporal, la ganancia diaria media o la conversión alimenticia.

«Planteamos la hipótesis de que, al alojar a las becerras  en parejas, estas podrían ser más resistentes al estrés por frío durante el invierno, ya que pueden acurrucarse para conservar el calor. Encontramos indicios que respaldan esta idea: el alojamiento en parejas podría servir como una estrategia para proteger a las becerras frente al estrés por frío en condiciones invernales extremas», señala Van Os.

Consejos prácticos para el alojamiento de becerras en parejas

Los beneficios del alojamiento social dependen, en parte, de cómo se implemente el sistema…

Los beneficios del alojamiento social dependen, en parte, de cómo esté diseñado el sistema. Colocar simplemente a dos becerras en un alojamiento (caseta) pensado para uno solo puede resultar en una falta de espacio, especialmente cuando prefieren descansar juntas en el interior en lugar de utilizar el área exterior.

«El problema es que a las becerras les gusta mucho pasar el tiempo juntas. Por lo tanto, si no están acostadas fuera, en el área cercada, estarán juntas dentro de la caseta, lo que restringe el espacio disponible para ellas», explica Van Os.

Las casetas conectadas a áreas exteriores pueden ser un punto de partida, pero es necesario garantizar que las becerras dispongan de suficiente espacio para descansar, moverse y acceder al alimento y al agua. Van Os prefiere los corrales rectangulares sencillos u otras configuraciones que ofrezcan a las becerras espacio suficiente para interactuar sin aglomeraciones.

Al formar parejas, considere tres factores:

  • Forme las parejas a una edad temprana. En una encuesta realizada por Van Os, más de dos tercios de los veterinarios recomendaron emparejar a las becerras a las dos semanas de vida.
  • Tenga en cuenta la edad y el tamaño. Lo ideal es que las becerras no se lleven más de una semana de edad, con un margen máximo de dos semanas. Un tamaño corporal similar puede ayudar a limitar la competencia en el comedero.
  • Supervise a las becerras de forma individual. Asegúrese de que ambos tengan acceso a la leche y al alimento iniciador; observe el consumo, el crecimiento y el estado de salud para identificar a aquellos animales que se estén quedando atrás.

El manejo de la alimentación merece una atención especial. Un consumo adecuado de leche y el uso de sistemas de alimentación mediante biberón —que permiten a las becerras dedicar tiempo a succionar— pueden ayudar a reducir la competencia y la succión mutua. Asimismo, es necesario contar con un plan para identificar a las becerras que no siguen el ritmo de sus compañeras de corral.

La ventilación también debe ser adecuada para todas las estaciones. Si bien el calor corporal compartido puede ayudar a calentar la caseta durante el invierno, en épocas más cálidas puede producirse una acumulación de calor. Las investigaciones realizadas en el laboratorio de Van Os, demostraron que ciertas modificaciones en la ventilación pasiva ayudaron a reducir la temperatura dentro de las casetas y la frecuencia respiratoria de los las becerras.

La salud de las becerras sigue siendo la prioridad fundamental

«La salud de las becerras es multifactorial», señala Van Os. «Muchos de los principios básicos son los mismos, tanto si las becerras se alojan de forma individual como en grupo. Es fundamental que el productor tenga todos los aspectos relacionados con la salud de las becerras bien controlados, independientemente del tamaño del grupo». El alojamiento social no sustituye los fundamentos de un buen manejo de las becerras. El suministro eficaz de calostro, una nutrición adecuada, una cama limpia y seca, una ventilación apropiada, la higiene y los controles sanitarios periódicos siguen siendo esenciales.

La succión mutua es una de las preocupaciones que pueden surgir entre los productores al considerar el alojamiento por parejas. Aunque ha planteado interrogantes sobre sus posibles efectos en la salud de la ubre en etapas posteriores de la vida, la evidencia actual no ha establecido un vínculo directo entre el alojamiento temprano por parejas y la aparición posterior de mastitis o la pérdida de funcionalidad de los cuartos mamarios.

Estas preocupaciones deben abordarse en el contexto del sistema general de alimentación y alojamiento, en lugar de asumir que el tamaño del grupo es el único factor que determina la salud de las becerras.

Planificación de una transición exitosa al alojamiento por parejas

Para las explotaciones que consideran el alojamiento por parejas, Van Os recomienda evaluar las instalaciones, los sistemas de alimentación, las necesidades de mano de obra y los protocolos sanitarios antes de realizar un cambio a gran escala. Comenzar con unas pocas parejas puede ayudar a los productores y veterinarios a evaluar la salud, el crecimiento, el comportamiento alimentario y la carga de trabajo antes de ampliar el sistema.

«La explotación no solo debe estar preparada, sino que también debe tener la voluntad de hacerlo. Hay muchos aspectos logísticos que considerar en esta transición; es algo que realmente debe interesar a la explotación», señala Van Os.

El alojamiento por parejas brinda a las becerras oportunidades para el desarrollo social y puede ayudarles a adaptarse a situaciones estresantes. También podría ofrecer ventajas durante el clima frío, aunque se requiere más investigación para confirmar este beneficio. El objetivo es crear un sistema que permita a lo las becerras aprovechar el contacto social, manteniendo al mismo tiempo la nutrición, el espacio, la ventilación y el manejo sanitario necesarios para su correcto desarrollo.