GEMEX

Artículo

¿Por qué mis vacas tienen menos producción que las de nuestros vecinos?

Ing. Joel H. Velasco Molina

Profesor Emérito del Tec de Monterrey – Asesor Técnico de GEMEX

Seguramente, estimados lectores, esto ya lo han escuchado por ahí y, además, hasta se los habrán preguntado. La respuesta, de ordinario —hablo por cuenta propia—, no es fácil de contestar a bote pronto. Por lo regular, cuando un productor confronta una baja de producción de leche en su hato lechero, se compara con sus vecinos y, de entrada, se buscan culpables de la consabida problemática (Administrador, Nutricionista, Médico Veterinario, la genética de los toros, etc., etc.); y, al comparar a su establo con otros, argumenta cuestionamientos como los que seguidamente apunto.

Comparaciones:

  1. Tenemos —ellos y nosotros— la misma raza de vacas.
  2. Las instalaciones son sumamente parecidas.
  3. Las raciones alimenticias cuentan con los mismos ingredientes: heno de alfalfa, ensilaje de maíz, maíz rolado, harina de soya, etc., etc.
  4. Tanto ellos como nosotros somos asesorados por el mismo Nutricionista.
  5. Los programas reproductivos que se llevan son muy semejantes, y los supervisa el mismo Médico Veterinario.
  6. Contamos con programas de prevención y tratamiento de enfermedades.
  7. El personal con el que contamos pecuniariamente está a la par que el de los vecinos.

Sin duda, estimados lectores, estos factores señalados por nuestro amigo productor son válidos; pero precisan de un análisis integral y más profundo, toda vez que la problemática en cuestión es de tipo multifactorial. Trataré de esclarecer esto de multifactorial.

Explicación:

  1. El que las vacas sean pintas de negro (Holstein) no es sinónimo que cuenten con la misma genética. ¿Se ha estado inseminando —de tiempo atrás— con semen de toros de alta transmisión de genes para producir más leche, grasa, proteína, tipo, etc.? ¿Se hace una presión de selección en las vaquillas y se retienen para reemplazo solamente las hijas de las mejores madres?
  2. Las instalaciones —aunque parecidas—, ¿están acondicionadas para disipar el estrés calórico veraniego: con aspersores de agua, ventiladores, etc.? ¿Hay espacio suficiente por vaca en sombras, comederos, bebederos y en el corral, para el confort de las vacas? No debe pasarse por alto que si las vacas cuentan con el confort requerido: 1. Se les ayuda en su sistema termorregulador corporal a disipar el estrés calórico, estando frescas (bañadas, ventiladas y bajo buena sombra); 2. Al tener el espacio (físico y social) idóneo por vaca en sombras, comederos, bebederos y en el corral (con camas mullidas); que permitan a las vacas comer y beber a su gusto, y echarse a descansar, consecuentemente producirán más leche.
  3. Los ingredientes que constituyen las raciones alimenticias… ¿Son de la mejor calidad bromatológica y organoléptica, y están libres de micotoxinas?; la ración balanceada por el Nutricionista, en la oficina, ¿es justo la que llega al hocico de las vacas en tiempo y cantidad adecuados? Es decir: la ración alimenticia se mezcla homogéneamente y es repartida, varias veces al día, en horarios fijos, y se remueve continuamente?; y en el manejo de los granos y forrajes, ¿se cuidan de eliminar los que tengan hongos (micotoxinas)?
  4. Al Nutricionista se le pide que: verifique el proceso del mezclado y reparto del alimento; que capacite al personal a ejecutar “la lectura de comederos” y, además, evalúe periódicamente la Condición Corporal de las vacas, en sus distintas etapas fisiológicas (en los períodos seco y en reto, en recién paridas, en la media lactancia y final de la misma).
  5. ¿Se hace constantemente la evaluación del comportamiento reproductivo de las vaquillas y vacas, valiéndose de métricas como la Tasa de preñez, y se actúa en consecuencia?
  6. ¿Engloba el programa de Bioseguridad, entre otras prácticas: 1. El monitoreo continuo de la salud de las pezuñas (cojeras) de vacas lactantes y en su período seco; 2. El chequeado, día a día, de los reportes del contenido de Células Somáticas de la leche, para avizorar (prever) la salud de las ubres de las vacas; 3. El seguimiento estricto del control de roedores, perros, gatos, pájaros, etc. (por aquello del riesgo de: leptospira, neospora y toxoplasma, coccidia y salmonella).
  7. ¿Cuál es la rotación de su personal? ¿Reciben los empleados estímulos monetarios y/o de otro tipo en conformidad a su productividad? ¿Los empleados de nuevo ingreso reciben una cabal capacitación? ¿La gente con más antigüedad recibe reentrenamiento en su área de acción y es retroalimentada?

Estaremos de acuerdo, amigos lectores, que no cabe duda en que del análisis de las variables apuntadas habrá mucho por hacer; no obstante, hay otras variables cardinales que, a veces, no se toman en cuenta. Permítanme, pues, que hable algo de ellas.

Días En Leche del Hato (DELH) y
Estacionalidad de los partos en el año.

Los DEL se obtienen de sumar cada uno de los días en leche de cada vaca del hato dividido entre el número de vacas lactantes. ¿De qué nos habla el número de DEL (bajo o alto) de un hato? Si nos referimos a un promedio de DEL bajo, ello significa muchas vacas recién paridas y pocas lactancias prolongadas. Por el contrario, un promedio alto de DEL nos indica que no hay muchas vacas recién paridas y sí muchas vacas con lactancias extendidas. El promedio de DEL alto se le correlaciona, a veces, con el manejo reproductivo y la fertilidad del hato; se asume que cuando la fertilidad es baja el promedio de los DEL puede ser muy elevado

Nos dice el Dr. Pedro Meléndez que un ideal promedio de DEL- hato está entre 165 a 175 DEL; señala él que con estos números más vacas han alcanzado ya su ”pico de producción”, y la producción promedio del hato lechero se va a ver favorecida. Agrega el Dr. Meléndez que, por el contrario, si los DEL están entre 180 y 185, es esto indicio de que hay muy pocas vacas paridas y muchas vacas con lactancia avanzadas—por los 400 días— y que, por tanto, el promedio de leche del hato será menor.

Estacionalidad en los partos:

  • Existe algo que siempre habría de aclararse tocante al promedio de los DEL asociado a la posible estacionalidad anual de los partos de la vacada. Es del dominio general que, en la Comarca Lagunera, se presenta una estacionalidad bien marcada. Sin haber realizado un estudio exhaustivo, me aventuro a aseverar que los partos en el año, en esta región, se concentran entre los meses de agosto a diciembre, más o menos (ver los siguientes ejemplos de la estacionalidad de los partos y su asociación con el promedio de los DEL: ejemplos de dos establos de la región)

Establo #1 - Mediano

En este establo, el grueso de los partos se consigna en los meses de julio a octubre, y representan el 58.56 %; el restante 41.44% se reparten entre los meses de noviembre a junio.

Establo #2 - Grande

En este otro establo, se puede observar que el 74.5 % de los partos se registran en 7 meses; esto es: de julio a enero. Solamente el 25.5 % de las pariciones se reparte entre los meses de febrero a junio.

En este gráfico se puede apreciar el comportamiento de los DEL asociado al número de partos.

Composición del hato lechero en relación con el número de partos de las vacas

Estaremos de acuerdo de que el Equivalente Adulto de las vacas se calcula considerando la producción de las vacas de 3 y más lactancias; esto significa que una vaca en su primera lactancia —con buena genética— tendrá una producción de leche —en su “pico de producción”— equivalente a un 80 a 85 % del de las vacas adultas.

Por ello puedo argumentar que, si en un hato se tiene una tasa de desecho del 40 o 45 % anual, un 40 o 45 % de las vacas del Hato serán muy jóvenes; es decir: de un primer parto. Por tanto, otro hato lechero que contase con un buen porcentaje de vacas de más de dos partos y adultas, seguramente obtendría una producción mayor.

Colofón

Retrocediendo al intitulado de esta contribución de ¿Por qué mis vacas tienen menos producción que la de nuestros vecinos?, creo me darán la razón en que antes aseverara, que la pregunta no es fácil de contestar, sin un estudio integral de ese gran número de piezas del rompecabezas multifactorial, que determinan la producción de leche de las vacas.