Ing. Joel H. Velasco Molina
Profesor Emérito del Tec de Monterrey
Asesor Técnico de GEMEX
Al centrarse en la evaluación, la planificación y las consideraciones económicas, los productores pueden garantizar que su hato se mantenga competitivo y eficiente.
(Farm Journal)
Según Michael Overton, de Zoetis, la simple crianza de una vaquilla no le garantiza automáticamente un lugar en la granja, a pesar de la oportunidad que representa para mejorar el hato. En la Conferencia de manejo de la Lechería del Oeste, de 2025 en Reno, Nevada, Overton enfatizó la importancia de evaluar la capacidad de cada vaquilla, recién parida, para mejorar el hato en comparación con las vacas actuales.
Los productores deben evaluar a cada vaquilla que ingresa al hato, preguntándose si representa una mejora con respecto a la vaca de menor valor actualmente en producción. Overton sugiere que si una vaquilla destaca como una mejora, debería reemplazar a una vaca en lactancia actual del hato.
«Si representa una mejora, incorpórela. Permita que se una al hato en ordeña, lo que significa que reemplaza a una vaca existente», dijo.
Esta evaluación es crucial, ya que influye en la calidad y productividad general del hato.
“Si representa una mejora, incorpórenla. Que se una al hato lechero, lo que significa que reemplaza a una vaca ya existente”, dijo.
Los factores clave en la decisión de reemplazar vaquillas incluyen tanto la cantidad como la calidad de las vaquillas producidas. Si bien la tasa de reemplazo de vaquillas es un indicador deficiente, es esencial para planificar las necesidades futuras del hato. Un alto potencial genético, un crecimiento y desarrollo adecuados, una buena salud y un primer parto a edad apropiada, son indicadores críticos de una vaquilla exitosa.
«Las vaquillas que se incorporan al hato deben representar una mejora con respecto a las vacas que lo abandonan», afirma. “De lo contrario, tenemos serias fallas en nuestra toma de decisiones”.
La dinámica de las tasas de reemplazo de vaquillas implica evaluar las tendencias pasadas y proyectar las necesidades futuras. Overton afirma que los productores a menudo sobreestiman la cantidad de vaquillas que llegan al parto. Por lo tanto, comprender el rendimiento histórico de los últimos 24 a 36 meses es vital para realizar predicciones futuras precisas.
“A medida que aumenta la calidad de las vaquillas que ingresan, se ejerce mayor presión sobre las vacas existentes, y ese es un concepto muy importante que debemos recordar; es ahí donde siempre nos esforzamos por mejorar la calidad de las vaquillas que ingresan al hato”, afirma.
Comprender la tasa de finalización de vaquillas al parto, es clave para manejar la dinámica del hato. Los productores deben centrarse en diversas etapas, como el porcentaje de vaquillas que conciben y paren, y el porcentaje de vaquillas que alcanzan referentes de edad específicos. Además, monitorear el porcentaje de vaquillas vendidas o fallecidas en diferentes rangos de edad, proporciona información sobre la salud del hato y la eficacia del manejo.
La mejora de la calidad de las vaquillas se traduce en un mayor número de vacas reemplazadas. La calidad abarca factores como el potencial de rentabilidad y la conveniencia futura, con características específicas como un alto potencial genómico y de producción, un tamaño adecuado poco después del parto, una condición corporal óptima, la edad ideal para el primer parto, y la ausencia de problemas de salud remanentes.
Finalización de vaquillas (de nacidas vivas al parto): etapas y medidas clave:
La calidad se refiere a las características relacionadas con el potencial de ganancias futuras y el atractivo de las vaquillas.
Overton recomienda integrar las evaluaciones económicas en la toma de desiciones. Calcular el costo neto de reemplazo implica evaluar los valores de intercambio entre las vacas de mercado y el costo de las nuevas adquisiciones. El impacto de los precios de la leche subraya aún más la necesidad de una planificación económica estratégica.
En definitiva, optimizar la selección de vaquillas es una estrategia que influye profundamente en la calidad y la productividad del hato. Al centrarse en la evaluación, la planificación y las consideraciones económicas, los productores pueden garantizar que su hato siga siendo competitivo y eficiente.