Ing. Agr. Joel H Velasco Molina
Asesor Técnico de GEMEX
Profesor Emérito del Tecnológico de Monterrey
Al buscar mejores medidas de bioseguridad, comprender tanto los desafíos como las soluciones allanará el camino para mejores prácticas en los Ranchos criadores de vaquillas, creando una situación beneficiosa tanto para los animales como para los humanos.
En cuanto a la bioseguridad en los Ranchos criadores de vaquillas, existen dos componentes principales: prevenir la propagación de enfermedades entre los animales y proteger la salud humana. Si bien a menudo la atención se centra en la salud animal, es crucial recordar el importante papel que desempeñan los humanos, en la transmisión y prevención de enfermedades. Kirk Ramsey, veterinario de Neogen, subraya la importancia de la bioseguridad en los Ranchos criadores de vaquillas, que debe incluir estos dos componentes principales, y señala que la implementación de una estrategia integral de bioseguridad, puede ayudar a lograr un enfoque equilibrado. En Deerfield, Kansas, Kansas Dairy Development, ofrece alojamiento temporal a más de 96,000 cabezas de ganado, desde los primeros días de vida hasta las vaquillas que están a punto de parir. Según Jason Shamburg, cofundador y director ejecutivo de la organización, el cuidado y la crianza de los animales van de la mano con la bioseguridad.
«Remolques de ganado limpios, instalaciones limpias, jaulas limpias para becerras, camas limpias, leche limpia, overoles limpios para nuestro equipo, y prácticas como el cambio individual de agujas para los tratamientos y la aplicación de vacunas innecesarias; así como un sólido programa de detección y vigilancia de la diarrea viral bovina (DVB), son solo algunos de los aspectos que, en nuestra opinión, contribuyen al desarrollo de una excelente becerra, además de generar los beneficios generales de la bioseguridad», afirma.
Ramsey coincide, pero también señala que, a veces, en los ranchos criadores de becerras, se pasa por alto una perspectiva bipartita, porque se presta demasiada atención a los animales cuando se incorporan por primera vez a una nueva instalación.
«A menudo, provienen de varios estados y van directamente a jaulas o corrales individuales», explica. En cierto modo, esto es como una práctica de bioseguridad para crear cierta separación según el origen de las becerras.
Ramsey ofrece algunos consejos generales de bioseguridad tanto para las becerras como para los empleados de los ranchos de becerras.
Cuando lao becerras llegan a los ranchos desde diferentes ubicaciones, las prácticas de bioseguridad, como mantenerlas separadas en sus jaulas, pueden crear una barrera necesaria contra las enfermedades. Mantener la organización según el origen de las becerras ayuda a monitorear y controlar la posible propagación de enfermedades.
“Además, asegurar que las becerras hayan tenido su primera alimentación es fundamental para su progreso. Lograr que se sientan cómodas y se adapten, es un primer paso fundamental”.
Antes de introducir nuevos grupos de becerras, el saneamiento de las jaulas es esencial. Las mejores prácticas incluyen el lavado a presión y el uso de una combinación de jabón y desinfectantes para limpiarlas. El secado al aire libre al sol, puede desinfectar aún más el ambiente. Trasladar las jaulas a nuevas áreas permite que el suelo antiguo se desinfecte de forma natural y se prepare para su uso futuro
Mover las jaulas a medida que se avanza en la línea, por lo que las becerras, en realidad, nunca están en una cama donde estaban antes”.
Los desafíos estacionales, como las infestaciones de moscas en verano, requieren medidas estratégicas de control de plagas. Garantizar una cama seca, y prácticas de saneamiento rutinarias, pueden reducir significativamente los riesgos asociados con las plagas. El mantenimiento cuidadoso de las áreas de alimentación, incluyendo la limpieza de las tinas, puede ayudar a controlar las poblaciones de plagas.
«Todo lo que podamos hacer para intentar mantener un ambiente más seco en el corral de becerras, es para intentar inhibir al máximo el crecimiento de moscas», dice, señalando que las áreas alrededor de donde crecen estas moscas, deben ser el objetivo. «Es decir, frente a las jaulas de becerras, donde se derrama la leche, se produce una gran cantidad de crecimiento de moscas».
Un registro preciso de la salud de las becerras, los calendarios de vacunación y los tratamientos, constituye la base para unas medidas de bioseguridad eficaces. Una comunicación clara entre todos los niveles del personal, garantiza la implementación constante de los protocolos de bioseguridad, mejorando así la salud general del hato.
«Tener una persona a cargo de esa línea, o de ese grupo de líneas, le permite ser responsable de esas becerras», dice. Esa persona sabe todo sobre esas becerras durante ese período, y luego, cuando pasan a la siguiente línea, actúa como un transmisor de comunicación.
Un manejo eficiente de residuos implica limpiar el estiércol y la cama, permitiendo una amplia exposición a la luz solar, para la esterilización natural del suelo. Esto asegura que el entorno esté preparado para las nuevas becerras, reduciendo la probabilidad de reaparición de enfermedades.
Permitir que la luz solar haga su trabajo, descomponiendo las bacterias, es vital.
Otro elemento fundamental de la bioseguridad son las personas que interactúan con el ganado. Es importante preguntarse qué estamos haciendo para impedir que cada uno de nosotros tenga la interfaz y llevemos algo de eso a nuestras familias.
Proporcionar overoles y botas de goma puede ayudar a reducir el riesgo de transmisión de enfermedades hacia y desde los entornos domésticos. Fomentar rutinas como el lavado de botas y manos es una medida de bioseguridad sencilla pero eficaz.
Implementar medidas integrales de bioseguridad en los ranchos de crianza de becerras, fortalece la salud de las becerras y protege la salud humana. Prácticas sencillas, como mantener la limpieza, la organización sistemática y una comunicación exhaustiva, pueden elevar colectivamente el estándar de bioseguridad. Enfatizar estas estrategias garantiza un entorno de crianza de becerras más saludable y productivo.
A medida que buscamos mejorar las medidas de bioseguridad, comprender tanto los desafíos como las soluciones, sentará las bases para mejores prácticas en los ranchos de crianza de becerras, creando una situación beneficiosa tanto para los animales como para los humanos.