Ing. Joel H. Velasco Molina
Profesor Emérito del Tec de Monterrey – Asesor Técnico de GEMEX
Las evaluaciones del CDCB de agosto de 2026 modernizan la genética lechera al refinar los rasgos de fertilidad, introducir el concepto de Primer Servicio a la Concepción y lanzar las primeras herramientas genómicas para la salud de las becerras.
Por Karen Bohnert
(Farm Journal)
En la industria lechera, el progreso genético suele ser una cuestión de pequeños avances, pero la evaluación trienal de agosto de 2026 del Consejo de Cría de Ganado Lechero (CDCB), representa un hito en la definición de una vaca rentable. Este mes, la industria va más allá de los modelos tradicionales, para adoptar un conjunto de rasgos más precisos y biológicamente exactos, que reflejan el manejo actual de las explotaciones lecheras.
Desde una revisión completa del rendimiento reproductivo femenino, hasta la introducción de las primeras herramientas genómicas para la salud de las becerras en el sistema nacional, las evaluaciones de agosto ofrecen a los productores una visión más clara de los costos ocultos de la explotación: la infertilidad y las enfermedades de las becerras.
Durante más de dos décadas, la industria ha confiado en la Tasa de Preñez de las Hijas (TPH) como el estándar de oro para la fertilidad. Sin embargo, el modelo de TPH introducido en 2003, se diseñó para una era de manejo diferente. Las actualizaciones de agosto de 2026, representan la culminación de una revisión plurianual, diseñada para eliminar el ruido ambiental, y llegar al núcleo del verdadero mérito genético de un animal lechero moderno.
La actualización más significativa de la TPH, es el cambio de un plazo fijo de 50 días de un Período de Espera Voluntaria (PEV) de 50 días en el cálculo. Los hatos actuales, se manejan con protocolos de sincronización de alta precisión y de PEV específicos para cada hato, que a menudo se extienden mucho más allá de los 50 días. Al adoptar un PEV específico para cada grupo de lactancia y hato, el nuevo modelo elimina el ruido o efecto del manejo, para capturar mejor el mérito genético aditivo de los animales, en hatos con periodos de espera más prolongados. ¿El resultado? Los valores de PTA para TPH, ahora reflejan mejor la biología de la vaca, que la configuración del software y las prácticas de manejo de la explotación.
Además, la Tasa de Concepción de Vacas (TCV) y la Tasa de Concepción de las vaquillas (TCVqs), se han perfeccionado para tener en cuenta la raza del semental y el ciclo corto. Si bien los modelos ya consideraban el tipo de semen (convencional versus sexado versus natural), la inclusión de la raza del semental, captura el efecto genético de la raza utilizada en el apareamiento.
Para mejorar la estabilidad de estos datos, el CDCB también está implementando una edición integral de la representación de las hijas. Los datos de las hijas no se incluirán en los cálculos de TPH, TCV o Primer Servicio a la Concepción (PSC), hasta los 36 meses posteriores al nacimiento del animal. Esta modificación, corrige el sesgo basado en datos en las estimaciones iniciales de toros jóvenes observadas en el modelo anterior, asegurando que las hijas con rendimiento moderado a bajo, tengan tiempo de incorporarse al conjunto de datos junto con sus contrapartes de alto rendimiento.
Para los productores, esto significa que la fiabilidad de un toro aumentará a un ritmo predecible, después de una o dos corridas adicionales en comparación con el sistema anterior. La fiabilidad depende de los datos disponibles, incluidos los promedios de los padres, la información genómica y los registros de las hijas. Cuanto mayor sea la fiabilidad, más se aproximará el valor genético estimado al valor genético real, que se presenta como un PTA estable de corrida a corrida.
Si bien la industria se ha centrado durante mucho tiempo en si una vaca queda preñada, el nuevo rasgo PSC pregunta con qué rapidez lo hace, independientemente del período de espera voluntario.
El PSC mide la capacidad genética de un animal, para lograr una concepción exitosa en menos días después de la primera inseminación. Expresado en días, valores más altos de PSC indican menos días desde el primer servicio hasta la concepción, en comparación con la base de la raza. Este rasgo proporciona un indicador directo de la eficiencia reproductiva, lo que permite a los productores seleccionar vacas que queden preñadas en menos días, reduciendo así los costos de semen, la mano de obra y los días de inactividad que afectan la rentabilidad de la explotación.
Si bien está genéticamente altamente correlacionado con la TPH y la TCV, que se expresan como porcentajes, los valores PTA para PSC serán muy diferentes debido a su expresión en días. Un análisis preliminar muestra que el 95 % de las vacas Holstein tendrán un PTA de PSC entre -14.55 y +8.30 con una media de -3.13. Además, el 95 % de los PTA de PSC de las vacas Jersey oscilarán entre -12.17 y +9.45, con una media de -1.36. En comparación, los valores de la TPH son de -3.74 a +2.87 y de -2.97 a +2.85 para las vacas Holstein y Jersey, respectivamente. Para los toros de inseminación artificial activos, el rango preliminar de PTA de PSC es de -24.80 a +20.70 para las vacas Holstein y de -12.50 a +15.20 para las vacas Jersey.
La introducción del PSC no implica que los índices de la industria, incluidos los del CDCB (Mérito Neto de por Vida, Mérito Quesero, Mérito Fluido y Mérito de Pastoreo), se actualicen en agosto. En cambio, los productores y la industria tendrán la oportunidad de observar el desempeño de este rasgo por sí solo, antes de su probable inclusión futura.
Quizás la incorporación más esperada a la evaluación de agosto, sea la ampliación del portafolio de salud a los corrales de becerras. Por primera vez, los productores tendrán acceso a los PTA (Índices de Probabilidad de Transparencia) para la Resistencia a la Diarrea (RD) y la Resistencia a Problemas Respiratorios (RPR) del CDCB.
Estos rasgos son el resultado de años de datos registrados por los productores, a través de los programas de Mejora del Hato Lechero (DHI), que se procesan en los centros de procesamiento de registros lecheros (DRPC). La diarrea y la neumonía, siguen siendo las dos mayores amenazas para la supervivencia de una becerra y su futuro rendimiento como productora de leche. Al seleccionar por RD y RPR, los productores ahora pueden criar animales resistentes a las principales causas de mortalidad temprana, antes incluso de que la becerra nazca.
Estos PTA se expresan en puntos porcentuales. Un valor más alto indica una mayor resistencia genética. En una época donde la mano de obra es escasa y el costo de criar una vaquilla de reemplazo se ha disparado, la capacidad de realizar una selección genética de descarte, basada en problemas respiratorios y entéricos, constituye una herramienta de manejo transformadora.
¿Por qué es importante esta actualización ahora? Hoy en día, la industria lechera navega por un mercado paradójico. Contamos con un hato nacional récord y un excedente de leche, pero los márgenes se ven reducidos por el aumento de los costos de los animales menos productivos.
Una vaca que requiere cuatro servicios para concebir, o una vaquilla que sufrió neumonía cuando era becerra, representan una fuga en el presupuesto de la explotación. Las actualizaciones de agosto de 2026 están diseñadas para solucionar estas fugas. Al perfeccionar los índices PH, TCV y TCVqs e introducir el PSC y los rasgos de salud de las becerras, el CDCB proporciona a los productores la información necesaria para desarrollar hatos eficientes.
¿Cómo debe un criador manejar el riesgo de utilizar un toro con alto potencial genómico, cuyos datos de fertilidad no se verán influenciados por el rendimiento de sus hijas, durante una o dos tandas adicionales?
Según Katie Schmitt, gerente de relaciones con la industria del Consejo de Cría de Ganado Lechero, la respuesta reside en comprender el poder de la genómica.
“Gracias a la genómica, contamos con evaluaciones genéticas altamente confiables para muchos rasgos, incluso antes de que se añadan los datos de las hijas”, explica Schmitt. Si bien puede resultar sorprendente que los registros de las hijas para TPH, TCV y TCVqs y PSC no se incluyan en la evaluación hasta que la hija tenga 36 meses, este cambio tiene como objetivo reducir el sesgo derivado de los datos a medida que la información inicial de las hijas se incorpora a la evaluación para estos rasgos reproductivos.
Al basar la inclusión de datos en la edad, aumenta la oportunidad de que las hijas con alto, moderado y bajo rendimiento se incluyan en la evaluación simultáneamente. Anteriormente, los registros podían incorporarse tan pronto como estuvieran disponibles, lo que generaba un posible sesgo derivado de los datos si las hijas con un rendimiento reproductivo más favorable se incorporaban antes que sus compañeras con menor rendimiento. Solo los datos de estos tres rasgos se ven afectados por esta nueva edición de datos basada en la edad.
Para todos los rasgos, se espera que las PTA con mayor fiabilidad sean más estables entre evaluaciones y que estimen con mayor precisión la verdadera capacidad de transmisión del animal. La fiabilidad se basa en la cantidad y calidad de la información disponible, incluidos los pedigríes, la información genómica, los registros del propio animal y la información de sus hijas.
Los criadores pueden gestionar el riesgo conociendo y considerando tanto la PTA del toro como la fiabilidad correspondiente de la evaluación. A medida que se acumula información sobre las hijas y aumenta la fiabilidad, se espera que las evaluaciones se vuelvan progresivamente más estables. Una PTA con un 95 % de fiabilidad suele contar con miles de registros de hijas que la respaldan y puede tardar años en alcanzarse.
Schmitt subraya que los criadores que valoran las evaluaciones de alta fiabilidad deben asegurarse de que los datos de sus vacas se incluyan en la Base de Datos Nacional de Colaboradores a través de las organizaciones DHIA y DRPC.
«Así es como aumentamos la fiabilidad y, por lo tanto, la estabilidad de las evaluaciones», señala. Los productores pueden consultar la fiabilidad de estos rasgos de rendimiento reproductivo (o cualquier otro) en webconnect.uscdcb.com o a través del sitio web de NAAB para toros de inseminación artificial.
Mientras los productores revisan sus pruebas de agosto, el mensaje de los genetistas es claro: no se alarmen por las variaciones en el PTA. Estos cambios no representan una disminución de la calidad, sino una mejora en la imagen. La adopción de VWP específicos para cada rebaño y la inclusión de datos de raza del semental implican que, por fin, estamos comparando elementos similares en un entorno de gestión moderno.
La evaluación trienal de agosto de 2026 marca el momento en que la genética lechera se puso al día con la gestión moderna. Al priorizar la eficiencia reproductiva y la salud temprana, la industria está sentando las bases para un rebaño lechero estadounidense más resiliente, estable y rentable.