Ing. Joel H. Velasco Molina
Profesor Emérito del Tec de Monterrey – Asesor Técnico de GEMEX
Seguramente, estimados lectores, esto ya lo han escuchado por ahí y, además, hasta se los habrán preguntado. La respuesta, de ordinario —hablo por cuenta propia—, no es fácil de contestar a bote pronto. Por lo regular, cuando un productor confronta una baja de producción de leche en su hato lechero, se compara con sus vecinos y, de entrada, se buscan culpables de la consabida problemática (Administrador, Nutricionista, Médico Veterinario, la genética de los toros, etc., etc.); y, al comparar a su establo con otros, argumenta cuestionamientos como los que seguidamente apunto.
Sin duda, estimados lectores, estos factores señalados por nuestro amigo productor son válidos; pero precisan de un análisis integral y más profundo, toda vez que la problemática en cuestión es de tipo multifactorial. Trataré de esclarecer esto de multifactorial.
Explicación:
Estaremos de acuerdo, amigos lectores, que no cabe duda en que del análisis de las variables apuntadas habrá mucho por hacer; no obstante, hay otras variables cardinales que, a veces, no se toman en cuenta. Permítanme, pues, que hable algo de ellas.
Los DEL se obtienen de sumar cada uno de los días en leche de cada vaca del hato dividido entre el número de vacas lactantes. ¿De qué nos habla el número de DEL (bajo o alto) de un hato? Si nos referimos a un promedio de DEL bajo, ello significa muchas vacas recién paridas y pocas lactancias prolongadas. Por el contrario, un promedio alto de DEL nos indica que no hay muchas vacas recién paridas y sí muchas vacas con lactancias extendidas. El promedio de DEL alto se le correlaciona, a veces, con el manejo reproductivo y la fertilidad del hato; se asume que cuando la fertilidad es baja el promedio de los DEL puede ser muy elevado
Nos dice el Dr. Pedro Meléndez que un ideal promedio de DEL- hato está entre 165 a 175 DEL; señala él que con estos números más vacas han alcanzado ya su ”pico de producción”, y la producción promedio del hato lechero se va a ver favorecida. Agrega el Dr. Meléndez que, por el contrario, si los DEL están entre 180 y 185, es esto indicio de que hay muy pocas vacas paridas y muchas vacas con lactancia avanzadas—por los 400 días— y que, por tanto, el promedio de leche del hato será menor.
En este establo, el grueso de los partos se consigna en los meses de julio a octubre, y representan el 58.56 %; el restante 41.44% se reparten entre los meses de noviembre a junio.
En este otro establo, se puede observar que el 74.5 % de los partos se registran en 7 meses; esto es: de julio a enero. Solamente el 25.5 % de las pariciones se reparte entre los meses de febrero a junio.
En este gráfico se puede apreciar el comportamiento de los DEL asociado al número de partos.
Estaremos de acuerdo de que el Equivalente Adulto de las vacas se calcula considerando la producción de las vacas de 3 y más lactancias; esto significa que una vaca en su primera lactancia —con buena genética— tendrá una producción de leche —en su “pico de producción”— equivalente a un 80 a 85 % del de las vacas adultas.
Por ello puedo argumentar que, si en un hato se tiene una tasa de desecho del 40 o 45 % anual, un 40 o 45 % de las vacas del Hato serán muy jóvenes; es decir: de un primer parto. Por tanto, otro hato lechero que contase con un buen porcentaje de vacas de más de dos partos y adultas, seguramente obtendría una producción mayor.
Retrocediendo al intitulado de esta contribución de ¿Por qué mis vacas tienen menos producción que la de nuestros vecinos?, creo me darán la razón en que antes aseverara, que la pregunta no es fácil de contestar, sin un estudio integral de ese gran número de piezas del rompecabezas multifactorial, que determinan la producción de leche de las vacas.