GEMEX

El enfoque de Temple Grandin sobre el bienestar del ganado

Ing. Joel H. Velasco Molina

Profesor Emérito del Tec de Monterrey

Asesor Técnico de GEMEX

Por Carole Curtis
Hoard’s Dairyman, August 2010

El manejo de calidad se paga porque los animales que no tienen miedo son más productivos

 

Los productores de leche deben usar listas de revisión para determinar el comportamiento o las instalaciones que necesitan cambiar. «Se maneja lo que se mide», dice Temple Grandin, una reconocida diseñadora internacional de instalaciones para manejo de ganado.

La cuantificación numérica permite a un encargado o administrador lechero determinar si las prácticas en su granja se están mejorando o deteriorando. “Sin mediciones — señala — lo malo se vuelve normal, ya que las prácticas se deterioran paulatinamente sin que nadie se dé cuenta». Grandin reconoce que lograr y mantener altos estándares requiere medición continua. «Si no sigue uno midiendo, la situación se revertirá», dice.

Grandin es una «gran creyente» de que tenemos que ser más observadores. El ganado lechero, como todos los animales, piensa según lo que ve. Como la mente humana normal deja fuera los detalles, le aconseja a los productores caminar por sus corrales con una actitud deliberadamente abierta y observadora. «El mundo animal está conformado por muchas sensaciones», explica y agrega: «Uno tiene que pensar en lo que ve como si fueran fotografías o sensaciones de sonido y tacto».

Un buen sistema de revisión o «auditoría» no debe ser vago. Prohíba las palabras «apropiado», «adecuado» y «suficiente». Grandin dice que señalar lo que es “apropiado» para un auditor podría ser considerado «terrible» para otro. Los materiales también tienen que ser traducidos al español, un área que contribuye mucho a problemas de comunicación (Nota del editor: Aunque la autora claramente se refiere a las operaciones lecheras de Estados Unidos que tienen muchos empleados de habla hispana, el problema también se extiende a los materiales educativos e instructivos traducidos para uso en granjas lecheras de países en donde se habla español. Es por eso que incluso las traducciones tienen que ser precisas, pues en muchas ocasiones están en «spanglish» o usando términos que no corresponden a los que se usan en nuestro idioma cuando los temas son la industria lechera y otros relacionados).

Puntos críticos de control al sacrificio

Descartando los enfoques europeos de calidad como “demasiado complicados», Grandin desarrolló los “Puntos Críticos Básicos de Control del Instituto de la Carne» para las plantas procesadoras de carne (rastros). En el instructivo se enlistan cinco criterios fundamentales y establecen calificaciones de aprobación para cada uno de ellos, incluyendo el porcentaje de muerte al primer intento, que quedaron inconscientes, que fueron arreados con un bastón eléctrico, que murieron, se resbalaron o cayeron.

«Funcionó mejor que en mis sueños más fantasiosos», señalo Grandin y prosiguió: «Por ejemplo, el porcentaje de aprobación de animales que fueron abatidos al primer intento fue de 95%. La razón número uno en las plantas que fallaron fue la falta de mantenimiento a la pistola de aire. Es interesante notar que en los seis meses siguientes, 90% de las plantas que no fueron aprobadas debido a sus malas prácticas de abatimiento de animales en la primera auditoría, lo fueron en la segunda.

No importa si la instalación es una planta empacadora de carne o una granja lechera. Grandin propugna por un sistema de calificación objetivo que deje fuera las minucias, y señala que al escoger unas cuantas cosas que midan una multitud de problemas, es posible ubicar objetivamente muchos problemas distintos que afectan el bienestar.

Puntos críticos de control en granjas lecheras

La lista de puntos críticos de control de Grandin para una granja lechera incluye:

  • Porcentaje de vacas que están rengas, calificadas como sí o no con base en a la forma en que caminan en la sala de ordeño. Califique sí incluso a la vaca que camina con una cojera obvia y todavía puede mantener el paso con el resto del hato. La meta es de 5% o menos de vacas rengas.
  • Porcentaje de vacas que están demasiado delgadas y descarnadas. Por lo menos 90% de las vacas deben tener una condición corporal de más de 2 y debe haber menos de 3% con calificación de menos de 2.
  • Porcentaje de becerras que no han recibido calostro dentro de las primeras horas después del nacimiento (Nota del editor: En realidad esto debe ser lo más pronto posible después del nacimiento, es más, dentro de la primera hora de vida). Las becerras deben estar secas y poder pararse y caminar fácilmente sin asistencia antes de ser transportadas a donde van a ser criadas, excepto cuando han de ser transportadas a un lugar de crianza a menos de horas de distancia.
  • Prevención de vacas caídas, no ambulatorias. 90% de los casos de vacas caídas se pueden prevenir ya sea por mejor manejo o selección genética de vacas con buenas patas y pezuñas.
  • Está prohibido arrastrar a las vacas caídas y los animales que no se van a recuperar deben ser sacrificados en la granja.
  • Lineamientos de bienestar para procedimientos quirúrgicos como corte de colas y descornado.
  • Niveles de amoniaco en lugares cerrados usados para confinamiento de animales. La meta es diez partes por millón (ppm); el maximo es 25 ppm.
  • Requerimientos de espacio de vacas y recomendaciones específicas de bienestar.
  • Porcentaje de vacas sucias. Las vacas son calificadas como sucias si hay estiércol en su cuerpo, panza o porciones superiores de sus miembros.
  • Porcentaje de vacas con problemas de salud obvios que no han sido atendidos, por ejemplo, ojos enfermos, áreas alopécicas (sin pelo) debido a falla en el tratamiento de parásitos externos, larvas de moscas bajo la piel (en zonas endémicas) o lesiones severas.
  • Porcentaje de vacas con hinchazones en sus patas. Califique sí la hinchazón es mayor al tamaño de una pelota de béisbol. La meta es menos de 1%.
  • Mientras que los productores de leche pueden usar la calificación para encontrar y dar seguimiento a los cambios, las modificaciones realizadas en su operación mejoran los rubros de manejo y calidad. Se necesita vigilancia constante para lograr que funcione un programa de calidad y para evitar retrocesos.

Son críticas las habilidades de manejo

Hay un interés creciente en el buen manejo, pero eso requiere tiempo y diligencia. Grandin dice que «tal vez será necesario elevar el estatus de nuestra gente a cargo del ganado. Necesitamos invertir más tiempo y dinero en entrenarlos y monitorearlos».

Esta posición requiere adoptar cierta conducta. ‘“Es difícil enseñarle a la gente a mantener la calma y mantener la boca cerrada», dijo y añadió: ‘“La atención al detalle es clave en el buen manejo, hay que ser observador. Por ejemplo, siempre que uno ve la parte blanca de los ojos de un animal (la conjuntiva), estará frente a un animal que está asustándose, inquietándose».

El manejo de calidad es rentable porque los animales que no tienen miedo son más productivos. Cuando un animal lechero sufre maltrato, se le aplica un arreador eléctrico o tiene miedo, se provoca un aumento en la secreción de cortisol, una hormona del estrés. Eso disminuye la función immune, haciendo a los animales más susceptibles a enfermarse y también causa una caída en la producción de leche, dijo Grandin, quien también está en contra del uso generalizado de los arreadores o bastones eléctricos. En vez de llevarlos consigo la persona encargada de manejar el ganado, se deben guardar en un lugar aparte, dejándolos disponibles sólo para los casos en que realmente se necesitan.

Además de retirar las distracciones que causen temor a los animales y de reubicar a los manejadores de ganado que se comportan bruscamente, para que hagan otras tareas no relacionadas con los animales; los productores de leche necesitan entender que los empleados que trabajan demasiado, y las instalaciones con menos personal del necesario, hacen que el buen manejo sea imposible, especificó Grandin, e indicó que recorrer otras operaciones lecheras brinda una visión enriquecedora de alternativas. «Creo que los viajes son fantásticos educadores. Visite cuantas granjas pueda y verá un amplio rango, desde lo fabuloso hasta lo peor».

Reforme, no elimine

A diferencia de los grupos defensores de los derechos de los animales que quieren eliminar la industria animal, Grandin dice que ella quiere reformarla. Está preocupada por el uso excesivo de hormonas y por el énfasis excesivo en selección para mayor producción de leche, dando por resultado vacas que viven menos y que son explotadas en demasía.

Ella ve una «sobrecarga de sistemas biológicos», alentada por la prisa hacia crecimiento más rápido, más leche y producción más alta como una preocupación de bienestar animal, que aumentará cada vez más y seguirá cargada de problemas de fisiología anormal y reacción pública adversa. «Uno de los problemas más grandes en el futuro será este, empujar, empujar y empujar para lograr la mejor genética», puntualizó. La industria lechera necesita usar medios de comunicación modernos para diseminar el mensaje de los productos lácteos. «El público está completamente desinformado. Todo lo que saben es lo que está en las páginas de Internet de los grupos de defensores de los derechos de los animales», dijo.

La industria lechera ha hecho una pésima labor de comunicación y necesita mostrar más su lado positivo. Grandin aconseja: «Hay que poner en YouTube videos de buenas prácticas de ordeño, del mantenimiento de las camas de los echaderos, de la atención a los animales. Necesitamos publicar este material debido a que lo que el público se está imaginando es mucho peor de lo que está ocurriendo».