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¿Por qué es tan Importante el período seco en las vacas lecheras?

Ing. Joel H. Velasco Molina

Profesor Emérito del Tec de Monterrey

Asesor Técnico de GEMEX

Estaremos de acuerdo, amigas y amigos, que en las lecherías cotidianamente se habla de las vacas en lactancia y rara vez se mencionan las vacas que están el período seco (PS), y si este menosprecio se lleva a la práctica, puede representar grandes riesgos para el inminente parto, la siguiente lactancia, y el futuro comportamiento reproductivo de las vacas.   

El período seco es necesario para el logro de uno o más de los objetivos siguientes: 1) proveer al cuerpo de los nutrimentos que se agotaron en la lactancia previa; 2) reparar y regenerar el tejido alveolar secretor de leche y, 3) ganar un nuevo estímulo para la lactancia como resultado del parto.  

Pero…  nacen algunas dudas, a saber: ¿cuál es la duración ideal del período seco? ¿Debería ser de 30, 45, 60 días, o de más días?. En líneas generales se acepta que el PS sea de entre 40 a 70 días.

Es obvio que la terminación de una lactancia se da cuando la producción de leche en la vaca ya no justifica su ordeño, o que pese a que la producción sea elevada en la proximidad de parto — finales de lactancia — deberá decidirse si se acorta a menos de 60 días. En otras palabras, la duración ideal del PS, es cuando la pérdida de producción de leche ocasionada por la necesidad de secar la vaca — aún productiva —, sea compensada con una mayor producción en la siguiente lactancia.  

 Lo que sí sabemos es que si no hay período seco, la producción de leche se reduce hasta entre un 20 % y un 25 % en la nueva lactancia.

Los períodos secos de más de 60 días, — 90 días o más, por ejemplo —, son regularmente producto de la infertilidad de las vacas (vacas que necesitan 3 o más servicios por preñez), o de su poca producción de leche (por baja calidad genética); lo cual podría provocar un exceso de condición corporal (CC) en las vacas, y consecuentes enfermedades metabólicas en el periparto (cetosis, retención placentaria, desplazamiento de abomaso, etc.), y una incidencia mayor de partos distócicos.

¿Cuáles eventos fisiológicos inciden en el Período seco?

En el último tercio de la gestación se da el 75 % del desarrollo de la cría gestante, y por lo menos el 60 % de ese desarrollo es coincidente con los dos meses del período seco.

Por tanto, la nutrición debe garantizar lo nutrimentos indispensables para esa cría nonata y para su madre (máxime si es vaquilla primípara aún en crecimiento).El periodo seco involucra fuertes cambios en la glándula mamaria: involución activa, estabilización y lactogénesis; cada una con características específicas que afectan la producción de leche en la próxima lactancia.

Cambios en capacidad, función y bioma ruminal. Las vacas en el PS bajan su apetito y el consumo de alimento, talvez debido esto a que conforme el tamaño de la cría aumenta, se reduzca el espacio para el llenado ruminal.

  • Típicamente al final de una lactancia se espera un consumo en las vacas lactantes, del orden de entre un 2.5 a 3 % de su peso vivo: para una vaca de 600 Kg.: Entre 15 a 18 Kg de MS. Pero en el PS el consumo de MS baja a un 1.8% a 2 % (10.8 a 12 Kg de MS al día), y en las cercanías del parto es dable un descenso de hasta 15 a 30 % del consumo en el arranque de PS.
  • A través del PS el bioma ruminal (bacterias, protozoarios, hongos, arqueas, etc.) sufren un cambio significativo a causa de un bajo consumo de materia seca (MS) y modificaciones en la dieta. Tales cambios pueden afectar la composición microbiana ruminal lo que, a su vez, incide en la eficiencia de conversión alimenticia y producción de metano.
  • La microbiota del rumen juega un papel crucial en la degradación de la fibra vegetal y producción de ácido grasos volátiles (AGV:

     propiónico, acético, butírico), esenciales en la producción láctea.

 

Tocante a estos cambios fisiológicos que apunté, asociados al PS de las vacas, que involucran glándula mamaria (producción de leche) y rumen (la nutrición), se hace obligado pensar en la adopción de estrategias en torno al manejo de la ubre y la alimentación y nutrición durante este PS y, dentro de éste, muy especialmente, en el período de transición (3 semanas preparto).

Secado de la vaca

El secado de la vaca, es decir, el dejar de ordeñarla, puede hacerse de manera paulatina (un ordeño diario, ordeños intermitentes, etc.) o abrupta; esto es, ya no ordeñar la vaca.  Por supuesto que existen pros y contras en ambos sistemas de secado, y en el secado a adoptar, seguramente se habrá de considerar la producción de leche actual del animal, la salud de la ubre, el bienestar animal, etc.

Se da por descontado que en vacas de alta producción de leche al momento del secado (más de 15 litros), la involución de la glándula mamaria siempre será más lenta que en la de menor producción, pero en cualquier caso la salud de la ubre es de primordial importancia.

Tratamiento del secado

Tras el último ordeño, se debe administrar la terapia de secado recomendada por el Veterinario. También puede aplicarse un sellador de pezones para evitar que las bacterias entren en la cisterna del pezón y provoquen nuevas infecciones. La vaca es muy vulnerable a nuevas infecciones durante las tres primeras semanas tras el secado, por lo que todos los cuartos deben tratarse con un tratamiento para la mastitis en vacas secas. Durante este periodo, el riesgo de infección es mayor debido a los cambios fisiológicos que se producen en la glándula mamaria, por la falta de eliminación de bacterias del canal del pezón a través del flujo del ordeño, a la falta de protección del sellador de pezones y a la pérdida de leche.

Manejo y nutrición durante el período seco y la transición

Manejo

  • Para fines de manejo y nutrición el PS debe dividirse en dos partes: 1) Del secado de la vaca hasta 3 o 4 semanas antes del parto, y 2) durante las 3 a 4 semanas antes del parto.
  • Atención en la lotificación y movimiento de corrales:
  • El objetivo es reducir los factores de estrés social, ambiental y metabólico, minimizando el número de cambios de corral que una vaca se ve obligada a realizar. Evitar cambios de corral innecesarios, ya que cada cambio de corral puede resultar en una disminución del consumo de alimento y niveles elevados de cortisol, lo cual puede afectar negativamente la función inmunitaria, la salud general y la productividad.
  • Cambios de vacas de corral una vez a la semana, y de unos 5 o 10 animales a la vez (de acuerdo al tamaño del hato), es un ejemplo de lo arriba anotado.
  • Maximizar la comodidad de las vacas para promover un mayor tiempo de descanso y minimizar las necesidades metabólicas adicionales asociadas con el exceso de tiempo de pie o caminando.
  • Separar las vaquillas primíparas de las vacas multíparas y, de ser posible, tomar en cuenta la condición corporal para la lotificación.
  • Mantener la población de corral debajo de 100% (80 a 85 %).
  • Considerar el espacio necesario por vaca (m2/vaca): en espacios de comedero, bebederos, sombra.
  • Considere aproximadamente 45 a 55 m² por vaca de área de descanso y de 4.5 a 6.5 m² de área de sombra por vaca.
  • Mantener el ambiente del corral limpio, seco (drenado) y tranquilo, maximizándolo en los corrales de maternidad (partos).
  • Bajar el estrés calórico y proveer buena ventilación (suficiente sombra, ventiladores, aspersores, etc.). Con mayor razón en vaquillas y vacas en período de reto (4 semanas preparto).
  • Minimizar distancias de recorrido de, por ejemplo, área de maternidad a la sala de ordeña.
  • Minimizar el tiempo de entrampado: idealmente, las vacas no estarán entrampadas más de 30 a 45 minutos al día para el monitoreo, inseminación, vacunación, medición del pH urinario, etc.

Programar el cuidado de pezuñas (corte y uso de pediluvio) Practicar el chamuscado o corte de pelo de la ubre. Adoptar un programa vacunal. Con las vacunas recomendadas por el Veterinario para el período seco se intenta proteger tanto a la vaca madre como a su cría neonata vía calostral. Verificar sistemáticamente el desarrollo y estado de salud de la ubre (mastitis, verrugas, etc.) durante la transición (etapa de reto). Establecer estrategias de prevención y el tratamiento de trastornos metabólicos (p. ej.: hipocalcemia, cetosis, desplazamiento de abomaso, retención de placentas, etc.).

 

  • En general, los siguientes riesgos de eventos en vacas paridas son objetivos alcanzables para la mayoría de las explotaciones:
  • Fiebre de leche (FDL): menos del 3 al 5 % de los partos de vacas maduras.
  • Cetosis (Ce) 3 a 5 %.
  • Desplazamiento de abomaso (DA): menos del 3 al 5 % de todos los partos.
  • Retención de placenta (RDP): menos del 8 % de todos los partos.
  • Metritis (Me) 5 a 7 %

Nutrición

  • La nutrición de las vacas en la primera parte del PS se caracteriza por ser baja en concentración energética y alta en fibra (menos concentrados que forraje en la ración). Hay que tener cuidado con las vacas en condición corporal de < 3 (escala de 1 a 5 puntos) toda vez que éstas precisan de más energía.
  • En el arranque del PS el consumo de materia seca (MS) baja a un 1.8% a 2 % del peso del animal; mientras que en el período de reto (3 a 4 semanas preparto) baja hasta 1.5 a 1.7 %, y antes del parto puede registrase un descenso de hasta 15 a 30 % del consumo en el arranque de PS.
  • Por tanto, las raciones 3 a 4 semanas preparto deben ser altas en energía y proteína: 2.25 Mcal de Energía Metabolizable (EM) / Kg de MS de la ración y 14.3 % de proteína. (NASEM, 2021).
  • Con esto el rumen (bioma y papilas ruminales) habrá de irse adaptando para las raciones del arranque de lactancia que son altamente energéticas.
  • La condición corporal es un indicador valioso para valora la nutrición de las vacas y vaquillas.
  • Las vacas deben parir con una condición corporal (CC) de 3.5 (rango de 3.25 a 3.75). Un acondicionamiento adecuado de la CC debe realizarse principalmente antes del secado (finales de la lactancia). Al secado un animal debería llegar idealmente con una CC de 3.5.
  • Las vacas gordas, aquellas que paren con una condición de 4 o 4+, experimentan una mayor disminución del consumo de alimento (materia seca) antes y después del parto, y son más propensas a hígado graso, Ce y DA.
  • En explotaciones de hatos lecheros – sobre todo de alta producción — se ha venido utilizando en la nutrición una serie de aditivos.
  • Los aditivos tienen como principal objetivo optimizar la producción, la salud y la reproducción de las vacas. Es así que se ha mejorado el uso de productos energéticos (como grasas de sobrepaso y propilenglicol), el uso especial de ciertos nutrimentos (como microelementos orgánicos, vitamina E); se han incorporado modificadores de la fermentación ruminal y/o digestión y metabolismo (como sales aniónicas, ionóforos, probióticos y buffers).
  • Por citar algunos ejemplos importantes:
  • Uso de Propilenglicol como precursor de glucosa.
  • En el preparto: 1) Desde 10 días antes del parto hasta el parto; 2) Dosis: 300 a 1,000 g/vaca/día; 3) toma oral en drench (eleva la glucemia y nivel de insulina sérica antes del parto, reduce lipidosis hepática y acídos grasos no esterificados (AGNE) y ácido beta hidroxibutirato (ABHB) después del parto.
  • Con el objeto de evitar la hipocalcemia (fiebre de leche) son utilizadas las sales aniónicas en vacas multíparas.
  • Las vacas consumen forrajes muy ricos en potasio que favorece una alcalosis metabólica que se asocia con mayor incidencia de hipocalcemia (FDL).
  • El uso de sales aniónicas durante el preparto tiene por objetivo modificar el equilibrio ácido-base a favor de un medio ácido gastrointestinal, de tal modo que haya una mejor absorción del calcio, y se eviten problemas de hipocalcemia clínica o subclínica.
  • Para ello se calcula el desbalance catiónico aniónico de la dieta (DCAD), se mide el pH de la orina de las vacas próximas al parto (con tiras comerciales medidoras del pH o un peachímetro), y se ajusta la ración con el uso de sales aniónicas y regulando los niveles dietéticos de algunos macroelementos.
  • En el mercado existen varios preparados aniónicos que no afectan la palatabilidad de la ración, lo cual es esencial para no bajar el consumo de MS — de por sí bajo— de las vacas en preparto.
  • Las vacas en el preparto suelen tener raciones con un DCAD de 100 a 300 mEq/kg de MS de cationes, lo que origina un pH de la orina de alrededor de 8.0 (alcalosis).
  • La adición de sales aniónicas a la ración durante 2 a 3 semanas permite bajar el pH de la orina a 5.5-6.5, óptimo para prevenir hipocalcemia en Holstein (en Jersey debe ser más bajo). En lo posible usar forrajes bajos en potasio. Eliminar la adición de sal a la ración y tratar de ajustar el tenor de concentraciones de potasio y sodio.
  • Administre vitamina E adicional a las vacas en PS y reto. Se ha demostrado que la vitamina E (en combinación con selenio) mejora la función inmunitaria y reduce el riesgo de retención de placenta, metritis y mastitis en las vacas posparto. Las dosis específicas para la alimentación dependen del tipo de dieta e ingredientes del alimento, pero muchos Nutricionistas recomiendan niveles de 1,800 a 3,000 UI/día en estas vacas de alto riesgo.
  • Beneficios de la suplementación de grupos metilo en las vacas en transición:
  • La suplementación de la metionina y la colina en vacas en transición ofrece beneficios:
  • Reducción de patologías
  • Mejora del balance energético
  • Prevención de desórdenes metabólicos como hígado graso y cetosis.
  • Mejora el desempeño reproductivo futuro

Estos beneficios son importantes en el período crítico de transición donde las vacas tropiezan con cambios metabólicos que precisan del apoyo nutricional en el arranque de la producción de leche

  • Ionóforos (monensina)
  • Se ha demostrado que la administración de monensina en bolo a vacas en transición reduce los AGNE y ABHB plasmáticos, así como la incidencia de cetosis clínica y subclínica. Actualmente, los ionóforos solo están aprobados para su uso en raciones para vaquillas lecheras de reemplazo.
  • Somatotropina bovina (BST)
  • Trabajadores de Penn State inyectaron Posilac® una vez cada 14 días hasta el parto, comenzando 28 días antes de la fecha prevista. Esto redujo los AGNE y ABHB plasmáticos antes del parto, pero el contenido de triglicéridos hepáticos no se vio afectado. La producción de leche fue mayor en la lactancia posterior en las vacas que recibieron BST durante el período preparto.
  • Productos de levadura
  • Los productos de levadura suelen utilizarse en vacas en transición para estabilizar el ambiente ruminal a medida que cambian de dietas bajas en energía a dietas altas en energía. Varios estudios han demostrado un aumento del CMS y una reducción de la pérdida de peso corporal y del índice de condición física en vacas en transición suplementadas con productos de levadura.
  • Microbios bacterianos de alimentación directa
  • Se comercializan numerosos productos bacterianos que contienen lactobacillus o estreptococos para vacas en transición. Están disponibles en diversas presentaciones, incluyendo polvos para incorporar al alimento, pastas, bolos o líquidos. Se utilizan con mayor frecuencia en protocolos terapéuticos para vacas enfermas o en desnutrición. Su eficacia como aditivo para la ración de vacas en transición no se ha investigado a fondo y no existen datos suficientes para recomendar la suplementación dietética rutinaria.
  • Complejos de aminoácidos metálicos
  • Un resumen de 11 ensayos mostró que la suplementación dietética con zinc metionina (ZinPro®) aumentó la producción de leche y de leche en polvo en un promedio de 2.8 y 2.6 lb/vaca/día, respectivamente. La salud de las pezuñas mejoró con la suplementación dietética con ZinPro® en un ensayo en Illinois y con 4-Plex® (complejo de zinc, manganeso, cobre y cobalto) en un ensayo de campo en Nueva York. Los días abiertos y los servicios por concepción no mejoraron con la suplementación dietética con 4-Plex® en una publicación reciente de Tennessee Research.

 

Conclusión

Habida cuenta de que con el período seco se pretende: 1) proveer al cuerpo de los nutrimentos que se agotaron en la lactancia previa; 2) reparar y regenerar el tejido alveolar secretor de leche y, 3) ganar un nuevo estímulo para la lactancia como resultado del parto; apegarse a las sugerencias antes anotadas ayudará a las vacas secas (y en transición) a tener mejor salud, producción de leche y rendimiento reproductivo en su próxima lactancia.

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