GEMEX

“Seguridad laboral” en las empresas lecheras

Ing. Joel H. Velasco Molina

Profesor Emérito del Tec de Monterrey

Asesor Técnico de GEMEX

En el boletín de agosto de 2010 de ABS México, fue publicado un artículo que escribí, que se intitula igual que el presente… y vuelvo a la carga, hora, por estar convencido de la importancia de la temática y que, me atrevo a decir que hasta donde yo sé, poca o ninguna atención se le ha prestado de ese tiempo a la fecha.

Mencionaba en tal artículo que me había nacido la inspiración para escribirlo, habida cuenta de haber sufrido dos pequeños accidentes en actividades dentro de dos distintas lecherías; y que pese a estar cierto de no tener ni un asomo de competencia en la materia de “Seguridad Laboral”, me aventuraba—y me aventuro— a hacerlo, en razón de creer que es un tema de insospechable trascendencia para las empresas en general, y para la lechera en particular.

 Quiero referirme, pues, a “la Seguridad laboral”. Pero surge un problema de entrada: como la palabra seguridad se ha vuelto tristemente célebre, habida cuenta de la consabida inseguridad que vivimos en nuestra sociedad; se hace menester, por tanto, aclarar que la  seguridad de la que nos ocupamos (y preocupamos) en este espacio, nada tiene que ver con “chicos malos” o algo por el estilo, sino más bien con la búsqueda de enfatizar los procesos de identificación de problemas potenciales de riesgo, para la seguridad y salud humanas.                                                             

Según la FAO la agricultura (que engloba la ganadería) es uno de los tres sectores laborales más peligrosos junto con la construcción y la minería.

Por su parte en la revista Hoard´s Dairyman, de mayo 10 del 2020, Auguste Brihny y colaboradores (Safety should be a team sport on dairies) ratifican lo asentado por la FAO.

Dicen ellos:

“La producción lechera es un trabajo peligroso, y los trabajadores lecheros corren un alto riesgo de lesiones personales. De hecho, la ganadería lechera tiene la segunda prevalencia más alta de lesiones entre los grupos agrícolas de EE. UU. Una revisión de los reclamos de indemnización de los trabajadores relacionados con la producción lechera en Minnesota, representó más de 2 millones en costos entre 2003 y 2011”.

No sale de sobra decir que “la Seguridad Laboral” incide directamente en la productividad de las empresas: accidentes que conllevan erogaciones extras, pérdidas de valioso material humano, inestabilidad emocional en el ambiente de trabajo, etc.

La mayor parte de estas lesiones laborales en las lecherías están asociadas con el manejo del ganado. Aparte del contacto con animales (y enfermedades infecciosas), la maquinaria, el ruido y movimientos repetitivos contribuyen a lesiones, enfermedades, discapacidad y muertes en los procesos de la producción lechera.

¿Cómo mirar de riesgos de inseguridad en las granjas lecheras?

En mis 67 años de actividad profesional, relacionada mayoritaria con la producción de leche, he podido ser observador — y protagonista en dos ocasiones— de accidentes que se presentan en las empresas lecheras.

Permítanme pues, que haga un apunte si no exhaustivo al menos enunciativo de accidentes que, como ya he señalado en líneas anteriores, tienen efectos negativos directos sobre la rentabilidad de las empresas, y el bienestar emocional de los trabajadores y sus familias.

Accidentes más comunes en las granjas productoras de leche:

  • Lesiones corporales internas o externas por coces del ganado, magulladuras, prensado, pinchaduras, etc. por carencia del equipo adecuado, por la inexperiencia o descuidos del trabajador.
  • Rotura de huesos por el ataque de toros de aptitud lechera.
  • Pincharse la mano al inyectar vacunas peligrosas (como la de la cepa 19, contra brucelosis).
  • Herirse el cuerpo con alambres, clavos, o láminas.
  • Cortarse la mano al castrar, descornar, o descolar con navaja.
  • Amputarse un dedo de la mano al usar la reata para amarrar o atar.
  • Sufrir descargas eléctricas al contacto con alambrado desprotegido.
  • Caídas en la sala de ordeñe a causa de pisos resbaladizos.
  • Caídas de escalones, escaleras o del tractor.
  • Tropiezos con obstáculos al hacer sus quehaceres.
  • Traumatismos por caer en el carro mezclador del alimento.
  • Caídas en alcantarillas o registros de pozos abiertos.
  • Atropellos por tractores o vehículos que corren a velocidad desmedida.
  • Daño en los ojos por exposición al polvo o moleduras del forraje.
  • Daños en la piel por exposición exagerada a los rayos solares.
  • Daños en la piel por mojarse con productos químicos corrosivos.
  • Intoxicaciones por pesticidas.
  • Daños en la piel por mojarse con el nitrógeno líquido.
  • Daños en vías respiratorias por la inhalación de productos químicos cáusticos.
  • Daños en vías respiratorias por respirar polvo producido en la molienda de pasturas.
  • Daños en vías respiratorias por respirar polvo levantado durante el acarreo del ganado, o por el rastreo de los corrales.
  • Quemaduras en incendios ocasionados por el calentamiento de forrajes.
  • Zoonosis: contraer enfermedades infectocontagiosas de los animales, ejemplos: criptosporidiosis, brucelosis, salmonelosis, fiebre Q, leptospirosis, tiña, papilomatosis, toxoplasmosis, ántrax, etc.
  • Mordedura de serpientes que se esconden en el forraje o en la arena.
  • Deshidratación o “golpe de calor” a causa de una insolación o por exposición a un calor excesivo.
  • Neumonías a causa de exposición extrema al frío.
  • Pérdida de capacidad auditiva por exceso de ruidos.
Resultará fácil entender que en este listado de accidentes—muchas veces fatales— que se consignan en las lecherías, es factible la identificación de áreas de oportunidad para la detección de riesgos, y consecuente derivación de medidas conducentes a su eliminación o, por lo menos, a su reducción.

El análisis del perfil de los accidentes mencionados, nos puede ayudar a darnos cuenta, de que buena parte de estos accidentes laborales, tienen que ver con la obligada capacitación y certificación con la que cada persona debería contar para el desempeño de sus quehaceres; capacitación ésta que debería advertir de los peligros a los que se enfrenta la persona en el cumplimiento de sus labores, y también aquellos visitantes o prestadores externos de servicios.

Cobra sentido señalar que un auxiliar fundamental en las acciones a tomar en “Seguridad laboral” es el Médico Veterinario; todo lo concerniente a Zoonosis debería estar en sus manos, por cuanto hace a la capacitación correspondiente a la fuerza de trabajo. 

Por otro lado, es evidente que otros de los accidentes guardan íntima relación con la infraestructura, el equipamiento, mantenimiento y las decisiones de tipo administrativo que se siguen en la empresa lechera.

Soy un convencido, no obstante, de que la “Seguridad Laboral” debe sustentarse en una labor de equipo, y por ende el proceso permanente de identificación de riesgos, habrá de emanar de un comité integrado por trabajadores pertenecientes a las muy diversas áreas y jerarquías de la actividad lechera de la empresa.   

Para cerrar esta contribución quiero hacer hincapié, en que todo problema que se presenta en la empresa lechera debe verse como un aprendizaje: a veces, sin duda, amargo y costoso, pero aprendizaje al fin de cuentas. Ocasiones hay en que al afrontar hechos desagradables, se opta por hacer lo que el avestruz que, ante el acoso del cazador, esconde la cabeza debajo del ala. Y la reflexión es, si con el no ponerse cara a cara con los problemas prevalecientes, se resuelve algo, y la respuesta es ¡claro que no!; por el contrario, es seguro que aquello que pudo haberse corregido fácilmente, con una pequeña dosis de prevención, más pronto que tarde precisará de una cirugía mayor.