Ing. Agr. MA. Joel H. Velasco Molina
Asesor Técnico de GEMEX
Profesor Emérito del Tec de Monterrey
El agua es un nutrimento importante, y los animales la requieren en mayores cantidades que los humanos. El agua contribuye al 75 % del peso corporal de los animales, lo que la convierte en un requerimiento diario esencial. La cantidad de agua que consume el animal depende de su tamaño, producción de leche, temperatura ambiental, consumo de alimento y minerales.
El suministro de agua a las becerras y becerros lecheros suele ser un aspecto descuidado en los programas de manejo. A pesar de las preocupaciones relacionadas con la incidencia de diarrea y la lucha contra las temperaturas gélidas, el agua es necesaria para diversas funciones biológicas, incluido el metabolismo del animal
Agua corporal vs. Grasa corporal
Cuando nacen las becerras, su cuerpo está compuesto por un 70% de agua, mientras que el porcentaje de grasa corporal ronda el 3-5%. Existe una relación inversa entre el agua corporal y la grasa corporal. Así, a medida que el animal crece y acumula más grasa, esta reemplaza al agua corporal. Sin embargo, un factor crítico para los animales jóvenes es la diarrea, ya que pierden inmediatamente agua corporal. Si pierden alrededor del 4% de agua corporal, los osmorreceptores reaccionan para motivarlo a beber más agua y así aumentar su consumo. Sin embargo, si la pérdida de agua corporal aumenta al 8-10%, es necesario un tratamiento intravenoso u oral, como una solución de electrolitos, para asegurar una hidratación adecuada.
Los microorganismos ruminales requieren agua para fermentar eficazmente. El agua cumple una función crucial en el rumen, ya que contribuye a su desarrollo. El agua contribuye a este desarrollo al diluir los ácidos grasos volátiles (AGV) producidos por el rumen¹. Esta dilución permite que las bacterias generen AGV adicionales, que a su vez proporcionan nutrición esencial al animal y favorecen el crecimiento de las papilas ruminales. Si hay escasez de agua, estos microbios no pueden prosperar, lo que provoca una disminución de la producción de ácidos grasos volátiles (AGV)¹.
El sustituto de leche y la leche entera contienen agua, pero esta no es suficiente para aumentar el consumo del concentrado iniciador. Además, la mayor parte del agua que se consume de fuentes lácteas no entra en el rumen y, por lo tanto, no puede contribuir a facilitar el entorno necesario para el crecimiento bacteriano, debido a la etapa de desarrollo ruminal a esta edad. Por lo tanto, ofrecer agua libremente es la mejor opción. Proporcionar agua en todo momento mejora el consumo del concentrado iniciador y la ganancia de peso, especialmente en términos de desarrollo muscular y esquelético durante los dos primeros meses de vida. Esto, a su vez, se asocia positivamente con la producción de leche durante la primera lactancia. (Para más información sobre el desarrollo ruminal en becerras, consulte el siguiente recurso: https://dairy.extension.wisc.edu/articles/the-overview-of-the-digestive-system-of-the-calves/)
Otra correlación importante es la que existe entre la ingesta de materia seca y la ingesta de agua. Si la ingesta de agua es limitada, la ingesta de materia seca también puede serlo. Por esta razón, las becerras necesitan cuatro veces más agua que materia seca². Los rumiantes utilizan el agua para transportar nutrimentos por todo el cuerpo, y esta participa en todos los aspectos del metabolismo del animal. El agua también es necesaria para regular la temperatura corporal y eliminar desechos. Según las recomendaciones de investigación, la relación general entre la ingesta de agua y materia seca es de aproximadamente 4:1. Esto resalta aún más la importancia de proporcionar agua limpia y fresca a los animales en todo momento.
Otro factor importante es la temperatura del agua. A las becerras les gusta el agua tibia, especialmente en invierno. Incluso, según una recomendación bibliográfica, las vacas prefieren agua tibia (10 °C frente a 30 °C) en veranos calurosos (4,5). Las investigaciones indican que las becerras tienden a consumir más agua cuando hace calor que cuando hace frío antes del destete (6). Después de beber agua a 7 °C, la temperatura del rumen requiere aproximadamente una hora para volver a niveles casi normales. Proporcionar agua a temperaturas de 18 °C, 27 °C y 37 °C puede producir menores descensos de la temperatura ruminal, pero aun así requiere aproximadamente una hora para que el rumen vuelva a la temperatura normal (5) (Figura 1). En invierno, el agua sigue siendo crucial para los animales. Con cada respiración, el animal exhala más humedad en el aire invernal, más seco y frío, de la que inhaló, lo que provoca una mayor pérdida de agua corporal con cada respiración, en comparación con condiciones de aire más cálido, como la primavera o el verano. Proporcionar agua tibia a las becerras durante temperaturas frías, las beneficia al no requerir que su cuerpo utilice energía adicional para calentar agua más fría a la temperatura del rumen.
Diversos factores pueden afectar la disponibilidad de agua y el manejo general, para proporcionar agua limpia y fresca a los animales en todo momento. Algunos de estos factores son la contaminación del agua, la temperatura del agua, la congelación del agua en climas fríos que restringe el consumo, las tinas sucias, entre otros. Estos factores afectan directamente el desarrollo ruminal, la salud y el rendimiento del animal. Diversos estudios sobre el consumo de agua, confirmaron que las becerras cuyas tinas se enjuagaban a diario, aumentaron más de peso por día antes del destete, en comparación con las becerras cuyas tinas se enjuagaban semanalmente o cada 14 días (7,8). De hecho, los animales cuyas tinas se enjuagaban cada dos semanas, requirieron más tratamientos por enfermedades, debido a la contaminación con alimento y estiércol, que los animales cuyas tinas se enjuagaban a diario o semanalmente (7,8). La limpieza de las tinas es clave. Idealmente, las tinas deben vaciarse a diario, así como limpiarse y restregarse con un cepillo usando una solución diluida de lejía en agua (1/4 de taza de lejía en 4.7 L (1.25 galones) de agua, al menos una vez por semana.
Las becerras suelen requerir y consumir aproximadamente cuatro veces más agua que su ingesta de materia seca. Esta proporción de 4:1, sirve como guía útil para estimar la ingesta de agua dietética necesaria, en las distintas etapas de desarrollo. Limitar el consumo de agua puede limitar el cosumo de materia seca y afectar negativamente el rendimiento del animal. Proporcionar agua tibia a los animales, especialmente en climas fríos, puede beneficiar el desarrollo ruminal, aumentar la ingesta de concentrado iniciador, la ganancia de peso y el rendimiento del crecimiento.
Revisado por Faith Reyes
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