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Plan de Desarrollo para Becerras Listas para el Transporte

Artículo traducido por el Ing. Joel Velasco

Asesor Técnico de GEMEX

Transportar becerros a largas distancias a edades tempranas es una práctica cada vez más común en las explotaciones lecheras estadounidenses. Lo hacen para lograr las condiciones de cría ideales y maximizar su capacidad ganadera y la mano de obra. Un plan detallado y bien ejecutado puede hacer que el proceso sea relativamente sencillo.

Por Maureen Hanson

Actualizado el 5 de noviembre de 2025, 9:08 a. m.

 

 

Podría decirse que Sophy Henisz es una arquitecta de becerras; crea las condiciones para que las becerras recién nacidas tengan una exitosa trayectoria como reemplazo en el hato.

Esta graduada de la Universidad de Wisconsin-Madison, con especialización en ciencias lácteas y español, cuenta que su primer trabajo fue como consultora de maternidad para una empresa de genética. En ese puesto, aprendió mucho sobre cómo lograr que las becerras tuvieran un buen comienzo, y cómo comunicarse con quienes los cuidan.

«Pero lo que no pude ver fue el resultado de ese esfuerzo, más allá de los primeros días», comenta.

Como consultora de Source Farm para Kansas Dairy Development (KDD), una empresa de cría de vaquillas cerca de Deerfield, Kansas, ahora disfruta de los beneficios a largo plazo de un excelente manejo durante las primeras etapas de vida.

KDD es instalación en constante crecimiento con una capacidad actual de aproximadamente 100, 000 becerras y vaquillas, procedentes de unas 60 granjas lecheras. Las becerras recién nacidas viajan desde lugares tan lejanos como Nueva York y Florida, y muchas otras provienen de Wisconsin, Minnesota, Dakota del Sur, Utah, Michigan, Indiana, Tennessee y Misuri.

La ubicación de la instalación en el suroeste de Kansas, es una especie de paraíso para las becerras. Su clima árido proporciona temperaturas moderadas durante todo el año, escasas precipitaciones y abundante ventilación natural. Sumado al fácil acceso a alimento, cama y mano de obra, es un lugar casi ideal para el desarrollo de las becerras.

Pero las becerras tienen que llegar hasta allí. Algunas de ellas viajan más de 1,600 kilómetros con tan solo unos días de nacidas, y el trabajo de Henisz consiste en asegurarse de que estén preparadas para el viaje.

«Nuestro objetivo final es criar vaquillas de alta calidad, que sean reemplazos productivos para el hato», afirma. «Todo comienza con el calostro».

Henisz trabaja con las granjas lecheras de origen para perfeccionar los detalles y lograr las «4 Q» de una alimentación óptima con calostro:                 • Rapidez (Quick): Administrar la primera dosis dentro de la primera hora de vida, con una segunda toma entre ocho y diez horas después.

  • Cantidad(Quantity): Administrar seis litros en las primeras doce horas de vida.
  • Calidad(Quality): Un nivel Brix mínimo del 22 %.
  • Limpieza(S-Queaky clean): Recuento total de bacterias de 1,500 UFC/ml o menos y recuento total de coliformes inferior a 10 UFC/ml.

También ayuda a las granjas lecheras a evaluar sus instalaciones de maternidad, para garantizar que las becerras nazcan en ambientes limpios, secos y bien ventilados, y colabora con el veterinario de KDD, Jared Schenkels, para perfeccionar sus protocolos de vacunación para vacas secas. En sus visitas periódicas a las granjas, realiza análisis de ATP para evaluar la higiene de los equipos de recolección de calostro y alimentación, con el objetivo de obtener 30 unidades relativas de luz (URL) o menos en cada muestra.

En cuanto al transporte, KDD también cuenta con protocolos para la preparación del ganado. Las becerras deben poder caminar y beber de biberón. Si tienen más de un día de edad, reciben sustituto de leche —normalmente al menos 3.785 L (4 cuartos de galón)— cuya formulación y contenido de sólidos totales, coinciden con los que recibirán al llegar a las instalaciones de KDD. La llegada de las becerras es todo un espectáculo, con un equipo experto listo para recibirlas en cuanto llega el camión.

“He cronometrado a nuestro equipo descargando camiones con más de 200 becerras”, dice Henisz. “Cada becerra es descargada, acomodada en una jaula con cama y recibe un biberón tibio de leche maternizada en 28-35 minutos”.

En cuanto al transporte, Henisz observa que las becerras se adaptan mejor, cuando se envían entre el segundo y el tercer día después del nacimiento, en comparación con las que permanecen una semana o más en la granja lechera.

“Creo que se debe a una combinación de factores”, explica. “Para empezar, su barrera inmunológica gracias al calostro es más fuerte. Está científicamente comprobado. El resto, diría yo, tiene más que ver con el comportamiento. En sus primeros días de vida, todo es nuevo. Así que un día más de ‘novedades’ no les supone ningún problema, en comparación con, digamos, una semana después, cuando ya se han acostumbrado a la rutina de la granja”. Henisz y sus colegas también han observado que muchos de sus becerras más sanas son los que se transportan a mayores distancias. Una investigación reciente realizada por Gustavo Schuenemann y sus colegas, de la Universidad Estatal de Ohio, confirma esta observación.

El estudio retrospectivo evaluó a casi 400, 000 becerras de 15 explotaciones lecheras, enviadas a dos centros de cría especializados, con una edad promedio de envío de 3.2 días. La mortalidad general antes del destete para todos los animales del estudio, fue de tan solo el 2.49 %, y las becerras transportadas durante más tiempo (24 horas), presentaron la segunda tasa .e mortalidad más baja, del 1.55 %. La tasa de mortalidad más alta (3.56 %) se registró en las becerras transportadas durante el menor tiempo, apenas 30 minutos.

Las becerras transportadas a mayor distancia, lograron una ganancia diaria promedio (GDP) comparable a la de todos las becerras del estudio, e incluso presentaron una GDP superior a la de las becerras que recorrieron la menor distancia.

«Este estudio… demuestra que otros factores relacionados con la salud, como las enfermedades de las becerras, el manejo del calostro, el tipo de becerra, la estación o el año de nacimiento, influyen mucho más en la mortalidad de la becerras al destete, que la duración del transporte, cuando se siguen prácticas bien establecidas de priorizar la aptitud para el transporte», concluye Schuenemann.

Son precisamente estas prácticas las que sientan las bases del éxito en KDD, que habitualmente alcanza un objetivo de mortalidad al destete del 3.5 % o menos.

«Cuando empezamos con animales sanos, podemos mantenerlos así», afirma Henisz.