Cetosis en vacas lecheras: Estrategias para la prevención y el manejo
Ing. Agr. Joel H Velasco Molina
Asesor Técnico de GEMEX
Profesor Emérito del Tecnológico de Monterrey
Comprender y manejar la cetosis en las vacas lecheras es crucial para maximizar la salud y la productividad del rebaño, especialmente durante el período de transición desde el preparto hasta los 100 días posteriores al parto.
Por Mike Hutjens
Actualizado el 29 de septiembre de 2025, 06:51 a. m.
La cetosis continúa siendo un trastorno metabólico que afecta a las vacas lecheras desde el preparto hasta los 100 días posteriores al parto. La cetosis se produce cuando las vacas lecheras entran en un balance energético negativo, lo que lleva a la movilización de grasa corporal (reservas) para satisfacer la demanda de energía asociada con la alta producción de leche, la fase final de la gestación, el alto contenido de grasa láctea relacionado con la grasa corporal movilizada (ácidos grasos no esterificados o AGNE (NEFA en inglés)) y el consumo limitado de materia seca.
La demanda de glucosa en sangre es alta debido a la síntesis de lactosa (azúcar) de la leche, las demandas del sistema inmunitario debido al estrés del parto y la resistencia a la insulina. Si se moviliza un exceso de AGNE, el hígado puede convertirlos en cetonas sanguíneas. Las cetonas sanguíneas pueden utilizarse como fuente de energía, pero los niveles excesivos pueden excretarse en la leche como cetonas (pérdida de energía), lo que reduce el consumo de materia seca y la producción de leche.
Los datos del DHI Dairy Herd Improvement) de Wisconsin reflejan los posibles costos y riesgos de la cetosis. En un estudio de campo, se evaluaron 3,400 hatos y 215, 000 vacas durante tres años, mediante análisis de cetonas en la leche desde el día cinco hasta el día 21 después del parto. Las vacas de primera lactancia que presentaron cetosis, tuvieron un 22 % de probabilidad de presentar cetosis en la siguiente lactancia. Las vacas mayores tuvieron un 45 % de probabilidad de desarrollar cetosis en la siguiente lactancia, si presentaron cetosis en la lactancia actual. Las pruebas de cetonas en la leche están disponibles en los laboratorios DHI de EE. UU. y Canadá.
Las vacas pueden presentar niveles elevados de cetonas y AGNE en la primera semana después del parto. Este desafío puede provocar que las vacas modifiquen su metabolismo en la segunda semana, según datos de Minnesota. En las granjas lecheras se pueden considerar factores nutricionales y de manejo.
Índice de Condición Corporal
Los resultados de las investigaciones muestran que las vacas con sobrepeso tienen un menor consumo de materia seca después del parto y movilizan un peso corporal excesivo. Para una salud y producción óptimas, el índice de condición corporal de las vacas secas, debe ser de 3.0 a 3.25 (el índice varía de 1 si están delgadas a 5 si están excesivamente gordas). Se recomienda que las vaquillas paran con un índice de condición corporal (CC) de 3.0.
El problema puede surgir en las granjas antes de que las vacas entren al corral de secado, debido a una menor producción de leche, un retraso en la gestación, problemas de salud y la administración de una sola ración total a todas las vacas lactantes.
Investigadores de Wisconsin informaron que vacas con 150 días de gestación, recibieron una ración total de grupo alta, o se les cambió a una ración energética más baja antes del secado. La dieta baja en energía contenía 1.5 Mcal por kilo de materia seca, 20% de almidón y 4.3% de grasa. La dieta alta en energía contenía 1.7 Mcal por kilo de materia seca, 29% de almidón y 5.6% de grasa. Todas las vacas recibieron la misma ración de lactancia después del parto. El grupo de alta energía presentó una CC de 3.69 y 44 milímetros (mm) de grasa dorsal. El grupo de baja energía presentó una CC de 3.25 y 37 mm de grasa dorsal. El grupo de baja energía presentó un mayor consumo de materia seca 10 días antes y 21 días después del parto. No se observaron diferencias significativas en la producción de leche entre los grupos (el grupo de baja energía promedió 34 kg en comparación con 35 kg en el grupo de alta en los primeros 21 días después del parto).
Los niveles sanguíneos de AGNE fueron menores en el grupo de baja energía, con una menor incidencia de placenta retenida, metritis y desplazamiento de abomaso (66 vacas en el estudio no permitieron diferencias estadísticas). Se reportaron menos tratamientos con propilenglicol en el grupo de baja energía (4 tratamientos en comparación con 13 en el grupo de alta energía). Se debe evaluar la CC de las vacas al final de la lactación para determinar si se requiere un grupo de baja energía. Una pauta es que entre el 10% y el 15% del hato podría cambiarse a una dieta baja en energía.
Consumo de materia seca
Si las vacas lecheras logran una mayor ingesta de materia seca después del parto, se puede resolver el problema de satisfacer las necesidades energéticas y, al mismo tiempo, reducir la pérdida de peso corporal. Los factores clave incluyen dietas para vacas de preparto y de recién paridas, para facilitar la transición entre dietas que satisfagan las necesidades nutricionales de la vaca y las crías nonatas, junto con la síntesis de calostro. Preste atención a la calidad del forraje (manteniendo la FDNu por debajo del 10% de la materia seca de la ración), evite el hacinamiento (capacidad inferior al 100% de las camas y comederos en los grupos de vacas de preparto y de recién paridas) y separe los grupos de vaquillas (interacción social y diferentes patrones de consumo de alimento).
Aditivos para piensos
Los aditivos para piensos pueden influir en la dinámica energética de las vacas lecheras. La administración de colina con protección ruminal durante el período de transición, puede aumentar el consumo de materia seca después del parto, a la vez que reduce la acumulación de grasa en el hígado, además de proporcionar una mayor producción de leche durante toda la lactancia. La monensina puede aumentar el nivel de ácido propiónico, un ácido graso volátil ruminal, y proporcionar una fuente de glucosa en sangre.
El cromo puede mejorar la respuesta a la insulina y la glucosa (0.5 ppm en la ración de materia seca). El propilenglicol administrado a razón de 300 a 500 mililitros por tratamiento, puede aumentar los niveles de glucosa en sangre, lo que provoca una respuesta a la insulina. Continúe administrando hasta que bajen los niveles de cetonas en la leche o la sangre.
La administración de propilenglicol no provoca un aumento repentino de la glucosa en sangre. Los productos de levadura y los tampones (buffers) pueden estabilizar el pH ruminal, la digestión de la fibra y mejorar la producción microbiana de AGV y aminoácidos.