Ing. Agr. MA. Joel H. Velasco Molina
Asesor Técnico de GEMEX
Profesor Emérito del Tec de Monterrey
Proteger la calidad y el valor del heno no tiene por qué ser complicado, pero sí es necesario supervisarlo.
Taylor Leach • 13 de junio de 2025, 16:00
Incluso con el heno cubierto, es fácil pasar por alto cuánto puede degradarse su valor nutricional con el tiempo. La humedad, las fluctuaciones de temperatura y la forma en que se empaca y apila el heno, afectan la calidad del alimento. Que una paca tenga buen aspecto exterior no significa que conserve su valor alimenticio.
“Las pérdidas por almacenamiento tienen un gran efecto en la cantidad y la calidad del heno, por lo que, a largo plazo, invertir recursos adicionales en el almacenamiento de heno podría generar grandes beneficios”, afirma Craig Saxe, exagente agrícola de Extensión de la Universidad de Wisconsin. Para poner las pérdidas de almacenamiento en perspectiva, supongamos que almacena su heno al aire libre y tiene una pérdida de almacenamiento bastante razonable del 10 %. Puede que no parezca tan grave, pero una pérdida de almacenamiento del 10 % significa que por cada 10 pacas de heno que cosecha, en realidad solo tiene el equivalente a 9 pacas de heno para alimentar.
Incluso en un establo, las condiciones de almacenamiento siguen siendo importantes.
“La forma en que almacena el heno después del empacado puede tener un gran efecto en las pérdidas de cantidad y calidad, por lo que vale la pena invertir recursos adicionales (dinero, mano de obra y equipo) en el almacenamiento del heno”, afirma Bill Wilcke, ingeniero de extensión jubilado de la Universidad de Minnesota. “Esto preserva el valor del heno y garantiza una buena rentabilidad de la inversión inicial en empacarlo”.
“Las pacas rectangulares grandes no pierden mucha humedad después del empacado”, añade. “Por eso es importante empacar con la humedad adecuada, en lugar de empacar con una humedad más alta y contando con algún secado natural en el almacenamiento”.
Incluso pequeñas pérdidas de nutrimentos pueden marcar la diferencia. Sin embargo, algunas prácticas sencillas de almacenamiento pueden contribuir en gran medida a preservar la calidad del heno. Wilcke y Saxe recomiendan lo siguiente:
Priorizar la ventilación: incluso bajo techo, los establos pueden retener el calor y la humedad. Asegúrese de que su establo tenga una ventilación adecuada mediante aberturas en las paredes laterales o respiraderos en la cumbrera para que las pacas respiren y se reduzca la condensación interna.
Deje que las pacas se curen antes de apilarlas apretadamente: evite apilar las pacas demasiado apretadas justo después del empacado. Déjelas reposar sueltas durante unos días (especialmente si se empacan en el límite superior de los niveles de humedad seguros) para permitir que el calor y la humedad residuales se disipen.
Apile para la circulación del aire: deje pequeños espacios entre las pilas o hileras para promover la circulación del aire. Evite apilar directamente contra las paredes, ya que esto puede atrapar la humedad y limitar el secado. Si es posible, paletice las pacas para elevarlas y permitir la circulación del aire por debajo. (Paletizar, en logística, es el proceso de organizar y agrupar mercancía sobre un palé (plataforma).
Utilice una base bien drenada: incluso en interiores, la humedad puede absorberse del suelo. Use grava triturada, palés (plataformas), concreto o láminas de plástico debajo de las pilas para evitar que la humedad del suelo llegue a la capa inferior de las pacas.
Controle la temperatura y la humedad: considere usar una sonda de temperatura del heno o un medidor de humedad, especialmente si almacena grandes volúmenes. El calentamiento espontáneo es un riesgo real si las pacas se almacenan demasiado húmedas.
Mantenga las pacas alejadas de los bordes del establo: la lluvia puede entrar o filtrarse a través de las paredes con goteras. Almacene las pacas a unos pocos pies de distancia de los lados y las puertas del establo para evitar el contacto con la humedad entrante.
Rote su inventario: alimente o venda primero el heno más viejo. El almacenamiento a largo plazo, incluso en un establo, provoca pérdidas de nutrimentos con el tiempo.
Vigile las plagas: el heno almacenado en establos es susceptible a roedores, pájaros y otros bichos. Mantenga el establo limpio, repare cualquier agujero y vigile si hay nidos o excrementos.
Etiquete el heno por cortes y calidad: si almacena varios cortes, marque las pilas claramente. De esta manera, podrá alimentar adecuadamente, reservando el heno de mayor calidad para los animales con mayores necesidades nutricionales.
Cultivar y cosechar heno requiere tiempo, esfuerzo y dinero, por lo que vale la pena tomar medidas sencillas e intencionales para protegerlo. Y como mencionan Wilcke y Saxe, no necesita una instalación de almacenamiento sofisticada; solo unas pocas prácticas inteligentes pueden marcar una gran diferencia. En definitiva, preservar la calidad de su heno significa proteger su inversión y asegurarse de que cada paca proporcione la nutrición que sus animales necesitan.