Ing. Agr. MA. Joel H. Velasco Molina
Profesor Emérito del Tec de Monterrey
Asesor Técnico de ABS México y de GEMEX
Por MAUREEN HANSON 21 de octubre de 2024
El dolor es una condición natural para todos los animales y los humanos. Pero cuando se trata específicamente del ganado lechero, la intensidad y la duración de su dolor, pueden tener una influencia significativa tanto en su bienestar como en su productividad.
Katherine Creutzinger, investigadora de la Universidad de Wisconsin-River Falls, presentó una exploración en profundidad del tema del dolor del ganado lechero, en el Seminario lechero del oeste de Canadá de 2024. Señaló que el dolor puede afectar negativamente el bienestar de las becerras y las vacas lecheras, dentro del modelo de los Tres Círculos del Bienestar Animal:
Una o más de estas facetas, pueden verse afectadas al mismo tiempo, dependiendo de la fuente del dolor. Creutzinger, también dijo que el dolor se ve afectado tanto por la duración como por la intensidad. “Los efectos negativos del dolor varían según ambos factores, pero el dolor tiene más impactos negativos a medida que uno o ambos factores aumentan”, explicó.
Si bien algunas fuentes de dolor, como una lesión en la pata o una mastitis clínica, pueden ser obvias, Creutzinger dijo que otras afecciones, como la metritis, pueden producir un dolor menos obvio. En cualquier caso, los animales afectados necesitan atención terapéutica y apoyo para el manejo del dolor.
La productividad también se ve afectada cuando las vacas tienen dolor. La renuencia a ir al abrevadero puede provocar deshidratación y una menor producción de leche. Evitar la competencia en el comedero puede derivar en enfermedades metabólicas y una menor rumia. Abstenerse de la expresión normal del celo, puede provocar la pérdida de celos y una menor eficiencia reproductiva.
Creutzinger, dijo que la llegada de sensores portátiles que rastrean factores como la actividad física, los patrones de rumia, la temperatura corporal y el tiempo de reposo, ha contribuido positivamente al manejo del dolor, porque los cambios sutiles que detectan pueden ayudar a identificar las fuentes de dolor en una etapa más temprana de su progresión, cuando se pueden abordar de manera proactiva.
Un área del manejo de las vacas lecheras que puede mejorar, es el dolor que los animales pueden sufrir cuando son trasladados del hato. Creutzinger, citó datos que indican que las vacas lecheras pueden permanecer en tránsito hasta dos semanas, entre su lechería de origen y su destino final de sacrificio. La congestión de ubres, el adelgazamiento y la cojera, se han documentado ampliamente en estas vacas.
El investigador sugirió cambios en el manejo para reducir estas experiencias dolorosas. Un ejemplo es mantener a las vacas en la granja hasta que se hayan recuperado de la cojera o la mastitis, lo que también las ayudará a aumentar su condición corporal y su valor de mercado. Otra es secar gradualmente a las vacas mediante una frecuencia de ordeño reducida, y una dieta de menor energía para evitar la congestión de ubres al momento del envío. Creutzinger, afirmó que el manejo proactivo del dolor en los animales lecheros, será importante para ganarse la confianza del público consumidor en las prácticas y productos de la ganadería lechera. “El público espera que el ganado lechero tenga un buen bienestar”, declaró. “Abordar el dolor es importante para la producción, pero también es fundamental para el bienestar animal, que desempeña un papel importante para garantizar que la industria lechera sea sostenible”.